Por Juan Carlos Coéllar y Remedios Sánchez

El triunfo de la tendencia progresista y de izquierda 

Los resultados electorales del pasado domingo 7 de febrero podrían leerse como un rechazo a los efectos de las políticas neoliberales impuestas en estos cuatro años de gobierno y como un desplazamiento del electorado hacia posiciones progresistas y de izquierdas: la de la corriente del progresismo que expresa Andrés Arauz (UNES), la del ecologismo contrario al extractivismo minero y petrolero de Yaku Pérez (Pachakutik), y la del candidato Xavier Hervas (Izquierda Democrática) que supo posicionar un discurso e imagen más atractiva para sectores jóvenes y alejada (aparentemente) de la polarización en contra y a favor del correismo.

Por Jorge Oviedo Rueda*

Se funda en 1926 con el Partido Socialista Ecuatoriano (PSE). Es una izquierda doctrinaria, pegada a los textos clásicos del marxismo. Fue incapaz de ir de la realidad a la teoría, no obstante lo cual, el PSE siempre creyó que nuestros problemas había que pensarlos con cabeza propia. La tendencia consular, fuertemente influenciada por la Revolución Bolchevique, en 1931 produce la primera división de la izquierda, dando lugar a la fundación del Partido Comunista Ecuatoriano. Esa izquierda histórica lejos estuvo de elaborar una interpretación creadora de nuestra realidad, se convirtió en una izquierda oficial, contrapeso necesario para mantener el equilibrio en la dominación oligárquica. La tesis central del PCE fue siempre empujar la transformación demo-burguesa del Ecuador, concebida como un proceso etapista para lo cual aceptaba alianzas con el centro político y la propia oligarquía. El Partido Socialista se diferenciaba en ser menos dependiente de Moscú, pero igual en sus planteamientos conceptuales a los cuales se les había castrado de los elementos más peligrosos de la doctrina marxista como eran la noción de la lucha de clases y la concepción sobre el Estado y el poder.

Por Stalin Herrera*

Los resultados electorales han sido de infarto. Miro a Yaku Pérez (PK) todavía como una posible opción para la segunda vuelta y no puedo evitar recordar a Alejandro Moreano quien alguna vez observaba que el movimiento indígena tiene una inteligencia política que lo pone en el camino de la historia a fuerza de la movilización. Las elecciones, en medio de polarización social; la derecha, en la figura Guillermo Lasso (CREO), dispuesta a disputarle a Correa la representación; la izquierda progresista que solo ve la persecución de su candidato; Yaku, sin recursos, sin medios a su favor, con un discurso ambientalista-anticorreísta con la dirigencia de su movimiento social en contra; y, varios analistas políticos que no le daban ninguna posibilidad. Aún así, se situó y –aún pelea– su lugar en la segunda vuelta y abre una posibilidad distinta. Izquierda vs. izquierda, populismo vs. popular, progresismo vs. los pueblos, elijan, lo interesante es que la derecha desaparece.

Por Hugo Noboa

El peor escenario para Rafael Correa y su delfín, Andrés Arauz, así como para el banquero Guillermo Lasso, es tener que enfrentarse al candidato de Pachakutik, Yaku Pérez (o, a Xavier Hervas, si hubiera sido el caso) en segunda vuelta por la Presidencia. Prepararon todo un tinglado mediático para hacernos creer, sobre la base de dos exit poll, con conflicto de intereses, que la final sería entre Lasso y Arauz. Y hubo analistas políticos “serios” que se prestaron para ello.

Por Diego Martínez Godoy*

En el contexto de vulnerabilidad socioeconómica que trajo el covid-19, el centro del discurso de los candidatos a la Presidencia de la República gira en torno a los planes de “reactivación económica del Ecuador”. Una de las vías señalada por la mayoría de los aspirantes consiste en la imperativa dinamización agrícola y pecuaria del país. 

Pese a los clivajes políticos e ideológicos de los postulantes, todos resaltaron que: “el Ecuador es una gran potencia agrícola de la cual se debe sacar provecho”. Las diferencias, sin duda, radican en “el cómo”, en ese sentido, hemos visto desfilar una cantidad de promesas, propuestas románticas y soluciones mágicas. 

¿Hay verdaderas propuestas, en materia de Desarrollo Rural por parte de los candidatos que aspiran al sillón de Carondelet? ¿Están conscientes que el Desarrollo Rural no solo implica abordar la dimensión productiva o productivista? ¿Qué mencionan los planes de trabajo al respecto? 

Por Hugo el búho

Estimado Presidente de Carondelet.-

He sido nombrado desde la Secom para escribir un informe sobre los debates de los candidatos y generar conclusiones sobre qué mismo pasó. La verdad sea dicha:los candidatos son tan pero tan malos, tan mediocres, que, si usted hubiera participado, les hubiera barrido. Todos extrañamos a Alvarito, porque él sí es un meme de cepa, no como éstos que son un mal remedo del empresario al que le negaron la candidatura. 

Por Milagros Aguirre* /Informe del CEP**

Ni la pandemia ni la crisis económica han sido obstáculo para quienes quieren gobernar este pequeño país del sur de América durante los próximos cuatro años. Las aspiraciones presidenciales son un disparate: 12 candidaturas admitidas y tres en trámite hasta la fecha de este informe. La campaña para las elecciones de febrero de 2021 será en condiciones peculiares: sin tarima ni multitudes o grandes concentraciones por la emergencia sanitaria y en un escenario de descontento social, corrupción y hastío, caldo de cultivo para la demagogia y el populismo. Todo indica que las redes sociales serán el caballo de la batalla en estas elecciones y que los candidatos echarán mano de ejércitos de trolls, las noticias falsas, cadenas de desprestigio y descalificación, memes y cadenas de mensajes por whatsapp. Se prevé mucha campaña sucia y menos debate de ideas y propuestas para sacar adelante al país.

Por Juan Carlos Coéllar

No nos conocemos personalmente, pero te confieso que me embarga una profunda tristeza y desazón tras la condena al expresidente Rafael Correa por el caso “Arroz Verde”, pese a que hace mucho tiempo dejé de apoyarlo políticamente porque me decepcionaron sus rasgos autoritarios y las limitaciones de su gestión para emprender en otros caminos que no sean los del desarrollismo de Estado. Estoy convencido de que esta decisión, al igual que la condena por el llamado “Caso Balda”, son parte de una estrategia perversa de judicialización de la política y de politización de la justicia, aupada por las élites políticas y económicas del Ecuador, los medios de comunicación hegemónicos y el poder imperial de los Estados Unidos.