Por Hugo, el búho

Una vez que se hizo realidad la tierna Ley Humanitaria, con votos de sus mansos lassitos, ahora el ilustre banquero, más conocido como el Alvarito tuneado, puede hacer campaña tranquilamente, y persuadir a los desempleados –que él ayudó a despedir- para que se enlassen con el futuro Presidente del país. Lógica de banquero humanitario, sensatez de candidato con póliza a largo plazo, razonamiento de cajero automático con mala dicción.

Hugo, el búho

En la comodidad de sus humildes casómetros, aquí o en Miami, la noche del 15 de mayo, los sacrosantos empresarios y banqueros de ecuatorianos, conectados en línea con el Ministro de Finanzas, Richard Martínez, con Jaime Nebot, Guillermo Lasso, María Paula Romo y unos cuantos periodistas adictos al poder, monitoreaban los votos que se necesitaban en la Asamblea Nacional para aprobar la “Ley ApoyoHumanitario”, que al fin después de décadas de sufrimiento patronal, se hacía realidad. Al fin los empresarios podrían pagar lo que les venga en gana a esos obreros y empleados vagos; y ellos, solo ellos, pondrán las condiciones de cómo y cuándo se trabaja.