Por Instituto de Investigaciones Económicas (UCE)*

El 28 de agosto de 2020, el Presidente Lenin Moreno anunció “un acuerdo técnico con el FMI para acceder a 6500 millones de dólares para protección social y reactivación”. En efecto, se trataría de una nueva carta de intención con este organismo internacional, después de la firmada en marzo de 2019 por 200 millones de dólares con nuevas condiciones en las que se evidencia un nuevo ahogo de la economía nacional.

Por Jonathan Báez Valencia*

La lógica del recorte y ajuste del sector público es la principal característica del gobierno del mandatario ecuatoriano, Lenín Moreno. Una posición que cobró la vida de alrededor de 5 532 ecuatorianos confirmados por coronavirus y 3 444 probables debido a los recortes y despidos en el sector de la salud realizados antes de la pandemia. No obstante, la situación no se detuvo allí. El análisis del gasto efectuado en este sector durante el primer semestre de 2020 (enero-junio), principal período de la pandemia, muestra que este fue menor en comparación al mismo lapso de tiempo en 2019.

Por Juan Paz y Miño* 

La conferencia de Bretton Woods (BW, 1944) fue el punto de partida de la mundialización económica hegemonizada por EEUU. Allí nacieron el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF, conocido como Banco Mundial – BM), que concretaron dos áreas: la monetario-financiera y la relativa al desarrollo. Más difícil fue lograr un acuerdo en el campo comercial, aunque en 1947 entró en vigor el GATT (General Agreement on Tariffs and Trade), que funcionó de facto entre las partes contratantes durante cerca de medio siglo, aunque con carácter provisional y ocupándose exclusivamente del comercio de bienes. Su irregular funcionamiento condujo a la Ronda Uruguay (1986 a 1994), que dio origen a la Organización Mundial de Comercio (OMC, 1995), que acordó regulaciones obligatorias no solo de bienes, sino también de servicios y, además, sobre la propiedad intelectual.