Por Jorge Basilago*

Siglos atrás, cuando Platón diseñó su república ideal, también puso en claro sus perspectivas para quienes ejercían el oficio artístico. En concreto, el filósofo contemplaba dos posibilidades para mantenerlos en línea con las expectativas de gobierno: la expulsión o el disciplinamiento. “Será preciso que fijemos nuestras miradas sobre todos los demás artistas, para impedir que copien en pintura, en arquitectura o en cualquier otro género, la maldad, la intemperancia, la vileza o la fealdad”, sostiene el pensador en diálogo con Glaucón.