"Paradójicamente, los límites de la política cubana son los de nuestras democracias. ¿Qué proceso electoral multipartidista de hoy puede eludir el peso del gran poder económico que fuerza la propia lógica democrática? ¿Acaso Bush no “ganó” las elecciones con medio millón de votos menos que los que obtuvo su rival Al Gore? Y si Cuba se abre al multipartidismo, ¿el sector de oposición no recibiría todos los recursos imaginables de la CIA y el Departamento de Estado? ¿Alguien puede dudarlo? ¿De qué elecciones nacionales hablaríamos entonces? Y, por último, ¿quién puede garantizar que el nuevo gobernante no haga luego, como ocurre siempre o casi, todo lo contrario de lo que ofreció en campaña?
"El sábado 26 de julio de 1953, a las 4:45 de la madrugada, una caravana de catorce autos parte de una granja de Siboney rumbo a la aventura. A bordo viajan 120 revolucionarios mal armados, liderados por un joven abogado de oratoria poderosa, de encendidas ideas y escasa paciencia para la politiquería de salón. Su nombre es Fidel Castro. El golpe de Fulgencio Batista, en marzo de 1952, disipa cualquier duda. No es tiempo de palabras ni de conjuras partidarias, es hora de la acción."
28 de noviembre
Revista Panamá
Al revés del cuento de Augusto Monterroso, cuando nos despertamos, el dinosaurio ya no estaba allí. Mil años después,
algo de nuestras...
PATRIA, FE Y POST-REVOLUCIÓN CUBANA
Pablo Stefanoni Página 7 /La Paz<www.paginasiete.bo>
Con todo esto del viaje del papa a Cuba me acordaba del título de...