Jaime Chuchuca Serrano*

Dos fenómenos han cambiado la vida de los pueblos en estos años: las movilizaciones masivas y la situación pandémica y los dos se corresponden con la fractura del metabolismo natural. Sigo sosteniendo que la estructura del panóptico pandémico fue ideado más para contrarrestar las movilizaciones que para solucionar la emergencia sanitaria. De tal modo que lo pandémico es un nudo de conceptualizaciones filosóficas, sociológicas, políticas, económicas y, en último lugar, médicas. Las transformaciones pandémicas sometieron a la población a los múltiples circuitos gubernamentales: Estados de excepción, reformas laborales, tributarias, de extracción de recursos naturales, de endeudamiento para beneficiar a los capitalistas y de control biopolítico poblacional.

Por Jaime Chuchuca Serrano

Un tema altamente controversial durante la pandemia han sido las cuarentenas. Solo después de casi un año de haberse aplicado indiscriminadamente, (algunos países tuvieron 5 meses de confinamiento seguidos o más), David Nabarro, encargado europeo de la Organización Mundial de la Salud, indica: “en la Organización Mundial de la Salud no abogamos por las cuarentenas como el principal medio de control de este virus”, debido a que “demasiadas restricciones dañan los medios de subsistencia de las personas y provocan resentimiento”. Igualmente, sostiene que la disponen “para reorganizar, reagrupar y reequilibrar sus recursos, y para proteger a los trabajadores de la salud que están agotados. Pero, en general, preferimos no hacerlo”.