Por Tomás Rodríguez León

El Ecuador es un barco que se hunde, pero a la inversa de la tradición las ratas no saltan, se aseguran adentro en el último comedor del navío. La pésima gestión epidemiológica y la falta de ética, caracterizan nuestra realidad pandémica, epidémica y endémica. Lideramos casos de muertos e infectados por habitantes y sin embargo el centro de la crisis pasa de la rapacidad política a la podredumbre moral.