La seguridad social no es, en principio, un conjunto de edificios y hospitales que brindan algún servicio a un importante segmento de la población de un país. La seguridad social es una institución. Es decir, un acuerdo construido por la sociedad para dar protección a la gente frente a las contingencias de la vida diaria. De ser concebida como un paraguas para la población laboral, poco a poco se ha ido extendiendo a la familia y, en el mejor de los casos, al conjunto de la población.