Los debates periodísticos sobre la violencia contra la mujer tienden a visualizar en la disyuntiva de género la ecuación perfecta para la promoción de la coerción y el odio en sus distintas manifestaciones físicas y psicológicas, cuyas consecuencias pueden ser letales: mujeres violentadas sistemáticamente en distintas etapas de su vida que terminan en decesos lamentables.

¡Un triunfo con repercusiones globales!

Comprobado. De nuevo, la lucha es el camino. En el Hambacher Forst la movilización rindió frutos. Se paró, al menos temporalmente, la total destrucción de un bosque milenario. Algo posible gracias a la tenacidad de un grupo de jóvenes que resistió por años los embates de una de las grandes transnacionales alemanas: la RWE (Rheinisch-Westfälisches Elektrizitätswerk AG), que una y otra vez usó la violencia para devorar el bosque.