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jueves, abril 23, 2026

11 TESIS SOBRE LA TRANSCIVILIZACIÓN: el nuevo orden mundial – Atawallpa Oviedo Freire

17 de abril 2026    

Los ciclos de la humanidad

La idea de civilización como etapa superior es una construcción ideológica. La teoría que divide la historia en salvajismo, barbarie y civilización no describe un proceso universal, sino una interpretación surgida dentro del pensamiento occidental moderno. Al colocar la civilización y a su proyecto del capitalismo como destino final de la humanidad, esta teoría legitima la dominación cultural y política de unas sociedades sobre otras.

Desde las filosofías indígenas mundiales existe otra forma de entender los procesos dados y sus otros horizontes.

Naturalezas

En los primeros tiempos de la humanidad, los seres humanos vivían profundamente integrados en la naturaleza. No existía una separación conceptual entre humanidad y mundo natural.

La tierra, los ríos, las montañas, los animales y los cielos formaban parte de un mismo tejido de vida. La conciencia humana participaba directamente de los ciclos naturales. En esta etapa, la humanidad era parte de las naturalezas, es decir, de la diversidad de formas de vida del planeta.

Culturas

Con el tiempo surgieron formas más complejas de organización humana: lenguajes, rituales, sistemas agrícolas, calendarios, conocimientos astronómicos y cosmovisiones. Aparece así la cultura. Pero estas culturas no rompían con la naturaleza. Por el contrario, desarrollaron formas complejas de convivencia con ella. El conocimiento se orientaba a comprender los ciclos de la tierra, las estaciones, las estrellas y los ritmos de la vida. Las culturas humanas eran todavía expresiones conscientes dentro del tejido de la naturaleza.

Civilización

La civilización representa una ruptura en esta relación. En esta etapa la humanidad comienza a separarse progresivamente de la naturaleza. La tierra deja de ser comprendida como comunidad de vida y pasa a ser considerada recurso, territorio o propiedad.

La civilización se organiza alrededor de tres dinámicas centrales: acumulación, expansión,

control. El conocimiento se orienta hacia el dominio de la naturaleza y el crecimiento material se convierte en el principal indicador de progreso. La modernidad industrial llevó esta lógica a su máxima expresión. Sin embargo, este mismo modelo ha generado una crisis planetaria sin precedentes. La degradación ecológica, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la creciente desigualdad social revelan los límites del paradigma civilizatorio. La civilización aparece así como una etapa histórica caracterizada por la ruptura entre cultura y naturaleza.

Culturalezas

Frente al agotamiento del paradigma civilizatorio comienza a vislumbrarse la posibilidad de una nueva etapa histórica. Esta etapa puede denominarse culturaleza. La culturaleza representa una reintegración entre naturaleza y cultura, pero no como retorno al pasado, sino como una síntesis más amplia de conciencia.

En una culturaleza: la cultura vuelve a crecer dentro de la naturaleza, la tecnología se orienta al equilibrio ecológico, el conocimiento integra razón, experiencia y conciencia. La humanidad vuelve a reconocerse como parte del cosmos. Las culturalezas podrían representar la superación de la ruptura civilizatoria.

Sabiduría indígena y memorias sobre los ciclos del tiempo

Las tradiciones indígenas de diversas regiones de Abya Yala conservaron relatos sobre grandes ciclos históricos y transformaciones del mundo. En el lenguaje contemporáneo estos relatos suelen ser llamados “profecías indígenas”, aunque en realidad expresan algo más profundo que simples predicciones.

Más que anticipaciones puntuales del futuro, estas memorias reflejan una comprensión cíclica del tiempo, basada en la observación prolongada de los procesos de la naturaleza, del cosmos y de la conciencia humana.

Diversos cronistas de la época colonial registraron testimonios en los que los pueblos indígenas afirmaban que sus ancestros ya habían advertido la llegada de una etapa de profunda transformación del mundo. El fraile franciscano Gerónimo de Mendieta relata en su obra Historia eclesiástica indiana que algunos indígenas afirmaban que sus mayores ya sabían que vendrían hombres de otros lugares que alterarían radicalmente sus formas de vida. Otros cronistas registraron testimonios similares. El dominico Diego Durán escribió que ciertos sabios indígenas afirmaban que sus antepasados habían advertido la llegada de extranjeros que provocarían una gran transformación del orden social y religioso. También el cronista indígena Fernando de Alva Ixtlilxóchitl recogió tradiciones que hablaban de ciclos históricos en los que el mundo atravesaba periodos de destrucción y renovación.

En el mundo andino, el cronista indígena Felipe Guaman Poma de Ayala interpretó la conquista como parte de una gran reorganización del orden del mundo, vinculada con los ciclos del tiempo y con la noción andina de Pachakuti. En muchas de estas tradiciones se menciona la idea de que el periodo de dominación colonial tendría una duración aproximada de cinco siglos, tras los cuales comenzaría un tiempo de reorganización del mundo.

Más allá de las variaciones entre relatos, lo importante es que estas memorias expresan una comprensión distinta del tiempo histórico. Para muchas culturas indígenas, la historia no se organiza como una línea progresiva, sino como una sucesión de ciclos de equilibrio, ruptura y recomposición. Desde esta perspectiva, los acontecimientos históricos no son simplemente accidentes o hechos aislados, sino manifestaciones de procesos más amplios que involucran la relación entre humanidad, naturaleza y cosmos.

Hoy, más de quinientos años después del inicio de la invasión europea de Abya Yala (América), el mundo atraviesa una crisis global que pone en cuestión el paradigma civilizatorio dominante.

El modelo de desarrollo basado en crecimiento ilimitado, explotación de la naturaleza y expansión permanente muestra signos evidentes de agotamiento. En este contexto, las memorias indígenas sobre ciclos históricos adquieren un nuevo significado. No se trataría simplemente de relatos míticos, sino de expresiones de una sabiduría que observa los grandes movimientos de la historia y de la conciencia humana, como parte de la conciencia del cosmos.

Desde esta perspectiva, el momento actual podría corresponder a uno de esos grandes giros del tiempo, un proceso que en el mundo andino se expresa mediante el concepto de Pachakuti.

Un Pachakuti no es solamente una crisis. Es un cambio profundo en el orden del mundo, un tiempo en el que las estructuras existentes se transforman y se abren nuevas posibilidades para la vida.

Si el presente corresponde a uno de estos grandes ciclos de transformación, entonces la crisis civilizatoria contemporánea podría ser también el umbral de una nueva etapa histórica: el surgimiento de nuevas culturalezas.

Once tesis sobre la transición hacia las culturalezas

  1. La humanidad atraviesa una crisis de la civilización como tal.

Las crisis ecológicas, sociales, económicas y espirituales del presente no son fenómenos aislados. Expresan el agotamiento de un modo histórico de organizar la vida humana. La civilización moderna ha llegado a un punto en el que sus propios fundamentos comienzan a volverse insostenibles.

  1. La civilización se funda en la ruptura entre humanidad y naturaleza

El paradigma civilizatorio se construyó sobre una premisa fundamental: la separación entre el ser humano y la naturaleza. Desde esta lógica, la tierra deja de ser comunidad de vida y pasa a ser objeto de dominación, explotación y control.

  1. Las culturas ancestrales representan otras formas de organización de la vida

Durante milenios, numerosos pueblos del planeta desarrollaron formas complejas de convivencia con la naturaleza. Sus conocimientos agrícolas, medicinales, astronómicos y espirituales permitieron sostener la vida dentro de los límites ecológicos de los territorios. Estas culturas no son etapas atrasadas de la civilización, sino expresiones distintas de la inteligencia humana.

  1. La historia de la humanidad no es lineal sino cíclica

Las grandes tradiciones culturales han comprendido que el tiempo histórico se organiza en ciclos de estabilidad dinámica, crisis y transformación. En el mundo andino, estos procesos se expresan mediante el concepto de Pachakuti, que describe momentos en los que el orden del mundo se reorganiza profundamente.

  1. Las crisis profundas anuncian cambios de época

Las civilizaciones no son eternas. A lo largo de la historia, grandes sistemas culturales han surgido, florecido y finalmente se han transformado. Los momentos de mayor desorden histórico suelen ser también los momentos en que nuevas formas de vida comienzan a emerger.

  1. Las memorias indígenas conservan conocimiento sobre los ciclos históricos

Las llamadas “profecías indígenas” no deben entenderse como simples predicciones. Expresan una comprensión más amplia de los ciclos de la historia y del cosmos, basada en observaciones acumuladas durante largos periodos de tiempo.

  1. La invasión de Abya Yala fue comprendida por muchos pueblos como un ciclo histórico

Diversos cronistas registraron que algunos sabios indígenas afirmaban que sus ancestros ya habían advertido la llegada de una etapa de destrucción cultural. Para estas tradiciones, la invasión europea formaba parte de un ciclo mayor de transformación del mundo.

  1. El tiempo de dominación colonial fue concebido como un ciclo temporal

En varias tradiciones de Abya Yala se menciona la idea de que el periodo de predominio occidental tendría una duración aproximada de quinientos años, tras los cuales comenzaría un tiempo de reorganización histórica.

  1. El mundo contemporáneo muestra signos de un cambio de ciclo

Después de cinco siglos de expansión global del paradigma occidental, la civilización moderna enfrenta crisis estructurales cada vez más evidentes. El modelo basado en crecimiento ilimitado y explotación de la naturaleza revela sus propios límites.

  1. El horizonte de esta transición podría ser el surgimiento de culturalezas

Las culturalezas representarían formas de vida en las que cultura y naturaleza vuelven a integrarse. En ellas, el conocimiento humano se orienta hacia el equilibrio con los ciclos de la tierra y del cosmos.

  1. El desafío del siglo 21 es reaprender a habitar la Tierra

La humanidad enfrenta una decisión histórica. Puede intentar prolongar indefinidamente un paradigma civilizatorio que muestra signos de agotamiento, o puede abrir el camina a un nuevo y diferente período histórico.

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1 COMENTARIO

  1. Cuando yo leo este artículo me hace rememorar la revista Atalaya de los Testigos de Jehova, Usted como ellos concibe un futuro paradisíaco donde no se si haya que trabajar (a mi me gustaría no trabajar), ellos inspirados en los profetas del Antiguo y Nuevo Testamento y Usted en los Shamanes indígenas. Pero se olvida de algo muy importante, las agriculturas sostenibles solo podrían mantener a una población de máximo 2000 millones (lo dicen los expertos agrícolas) y con muchísimo trabajo humano; y lo sé porque he hecho trabajo agrícola; pues resulta que somos más de 8000 millones. Entonces cómo puede ser viable su paraíso futuro que ni siquiera existió en el pasado?

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