"Así las cosas, se logró reducir el déficit fiscal e incluso incrementar las reservas monetarias internacionales, sacrificando incluso el aparato productivo. Todo para sostener el servicio de la deuda externa, teniendo al FMI como una suerte de prestamista de última instancia, que, con sus condicionalidades de política económica, potencia de forma sistemática las tendencias recesivas.
Entonces, hablemos claro, la recesión se explica por la austeridad neoliberal. "
Galo Betancourt hace un breve análisis sobre el futuro que le espera al Ecuador ahora que Daniel Noboa fue reelegido para el período presidencial 2025- 2029. La “culpa de Correa” ha dejado de ser una acusación puntual para convertirse en un marco estructural del discurso público en el Ecuador. Organiza el sentido común, alivia el malestar emocional, cohesiona simbólicamente a parte de sectores sociales fragmentados como ricos y pobres y, sobre todo, simplifica la complejidad de los problemas que atraviesa el país.
Convocar a una Asamblea Constituyente, para cambiar la Constitución, aprobada mayoritariamente en las urnas por el pueblo ecuatoriano en septiembre del 2008, fue propuesta de campaña de las dos candidaturas finalistas. Y ahora, cuando ha concluido el proceso electoral, se consolidan los reclamos para impulsar de forma urgente una Constituyente.
Como nunca antes se vuelve necesario en el análisis político, considerar la capacidad que tiene actualmente el ser humano, para crear y difundir un mundo imaginario. Un sujeto representador del mundo, vendedor de imágenes, ilusiones y representaciones en un mercado de lo imaginario propicio para engañarse y engañar.
La caída del Muro de Berlín, entre otras muchas cosas, significó una derrota ideológica para la izquierda mundial que fue ratificada con la política de combate al terrorismo pos atentado del 11 de septiembre.
En el Ecuador actual, la aspiración vale más que la gestión. Se prefiere votar por quien supuestamente encarna al éxito, aunque ese éxito lo construya exclusivamente para su familia y para sí mismo. Ahí radica el verdadero poder del anticorreísmo: no en un programa político —porque no lo tiene— sino en su habilidad para representar una identidad aspiracional que se impone frente al miedo de un pasado manipulado, ese que hoy se usa para justificarlo todo.
La izquierda no ha perdido nada, porque ningún margen electoral define la lucha que se vive en la cotidianidad. Y no ha perdido tampoco porque, en esta elección de segunda vuelta, no hubo un partido que la representara. La izquierda está donde siempre ha estado: en la calle, en la olla común, en el abrazo solidario, en la rabia que organiza, en la ternura que subleva.
En el Ecuador la minería se ha convertido en una política de Estado y, desde al menos 23 años atrás, los gobiernos de turno han dado cabida de manera institucional, política y legal a empresas transnacionales de todas partes del mundo. El oro representa el 96% de las exportaciones de minerales del país y la demanda de minerales creció en los últimos años en naciones industrializadas, aumentando la demanda por este metal en el mundo.
La dolarización actúa como una religión porque se vende como verdad única e indiscutible, al punto que cuestionarla o dudar de ella es visto como un insulto, una ofensa e incluso una especie de herejía.
"Es hora de que gane una mujer. Las mujeres somos luchadoras. Hay muchos que me dicen que no va a gobernar Luisa, sino Correa. Y yo digo que hay cosas buenas y cosas malas que hizo Correa, también hay muchos privilegiados que perdieron sus prebendas y no le pueden ni ver."
En esta segunda vuelta, nosotros quienes hemos hecho de las calles y la resistencia nuestro lugar de lucha y de victorias, no vamos a elegir presidente o presidenta, vamos a elegir en qué cancha queremos pelear y evidentemente la cancha de la Revolución Ciudadana no es la misma que la de ADN. Nuestra lucha antiminera, antipatriarcal, antiracista, antineoliberal y anticapitalista está declarada.
Acaso ¿se ha oído a Noboa hablar de las lenguas originarias? No. ¿Es correcto firmar un pacto como lo hace González, que habla de “pueblos negros, cholos y montuvios”? No. ¿Es ético olvidar como les insultó el expresidente Correa aludiendo a su pertenencia étnica? No.