21 de mayo 2026
Alrededor de la marcha indígena y campesina que parte del departamento del Beni y del departamento de Pando se dan lugar bloqueos de caminos, que terminaron cercando a las ciudades de La Paz y El Alto, además de darse lugar a marchas hacia la sede de gobierno. La última marcha es la que partió de Caracollo. Esta marcha llegó a La Paz. Esta es la marcha de lo que queda del Movimiento al Socialismo (MAS). Todas las marchas y bloqueos piden la renuncia del Presidente.
El presidente no ha renunciado, en contra de esta negativa, de todas maneras, los bloqueos se expanden hacia el interior del país, sobre todo, dándose lugar en Cochabamba, en Oruro, Potosí y Chuquisaca. También se han dado lugar las marchas y bloqueos en Santa Cruz, aunque en menor intensidad. Sobre todo es notorio el bloqueo que se da en San Julián. Se sigue pidiendo la renuncia del presidente.
La Asamblea de la Cruceñidad, después de su reunión de emergencia, pidió al gobierno la declaratoria de Estado de excepción sectorial, dejando en claro que apoya la continuidad «democrática» del gobierno, por lo tanto del presidente. Además se propuso llevar a cabo la autonomía a su manera y a dar lugar a una nueva relación con el Estado. Por otra parte, convocó a una marcha en defensa de la democracia, pidiendo la participación de los otros departamentos.
Cierto sectores, sobretodo vinculados a los perfiles de la izquierda internacional, consideran que lo que pasa en Bolivia es una revolución. Algo que está lejos de ser todavía. Como se dice, no están dadas las condiciones objetivas y subjetivas de la revolución. Mejor dicho, no están dadas las condiciones de posibilidad de la revolución. Lo que se puede decir es que se retoma el proceso del devenir de la revolución, que se encuentra inherente en todo conflicto social. Lo que está pasando tiene que ver, más bien, con las resistencias del pueblo, de las formas organizadas del pueblo, que buscan reconstruir el tejido social, destruido durante las gestiones de gobierno neopopulistas. Para enfrentar a la forma de gubernamental neoliberal retornada las multitudes han hecho un esfuerzo por reencontrar su propia potencia, su propia memoria social, memoria de las luchas y lanzarse en defensa de las conquistas logradas y en defensa de la Constitución.
Primero, pudieron lograr parar el decretazo, que buscaba imponer un ajuste estructural, al estilo de ajuste estructural de 1985, cuando se inicia el ciclo neoliberal, dándose lugar a gestiones de gobierno privatizadoras, que duran dos décadas, de 1985 al 2005. Segundo, se resiste a la imposición de una ley 1720 de reconversión de la tierra, que buscaba convertir a las propiedades pequeñas en propiedades medianas, para que puedan acceder al crédito, disponiéndolas a la embargabilidad, dando apertura a una mayor concentración de la tierra latifundista por anexión, esperando que los créditos no puedan pagarse y sean susceptibles las pequeñas propiedades a la embargabilidad. En tercer lugar, los latifundios para cubrirse de expropiaciones por contar con extensiones de tierra más allá de las permitidas por la Constitución Política del Estado, dividieron sus tierras, convirtiéndolas en «pequeñas propiedades», sobre todo «pequeñas propiedades» ganaderas, con el objeto de escapar de la expropiación. Sin embargo, a pesar de esta maniobra no cumplen con la función económica y social. La función económica y social fue puesta en suspenso por la ley 1720. En consecuencia, buscaban convertir sus propias «pequeñas propiedades» de simulación en medianas propiedades para acceder al crédito.
En cuarto lugar, toda la constatación de tierras, del tráfico de tierras, de la venta de tierras a empresarios brasileños, inmiscuéndose en delitos territoriales encubiertos, con el objeto de vender tierras, la Ley 1720 se convirtió en un dispositivo adecuado para tal efecto. Frente a estas maniobras, de una ley impuesta y aprobada entre gallos y medianoche en el Congreso, emergió la larga marcha de campesinos y de indígenas del norte del país, que llegó a La Paz pidiendo la abrogación de la ley 1720, considerada una ley inconstitucional, que contraviene no solamente la Constitución, sino también la reforma agraria. Con la maniobra gubernamental y de la burguesía gamonal, que impuso la ley, se retrocede a una temporalidad aciaga anterior a la reforma agraria.
Las marchas y bloqueos que acompañaron a las movilizaciones se situaron alrededor del epicentro, que se convirtió en un detonante de otros bloqueos y marchas, epicentro situado en el núcleo gravitante de la cartografía del conflicto social de la marcha indígena y campesina. Las otras marchas y bloqueos se plantearon otros objetivos, el más destacado es el de la renuncia del presidente. Como se trata de distintos sectores sociales, las otras demandas tenían que ver con intereses de los propios gremios. Sobresalen los pedidos del bloque de las cooperativas mineras, que también pidieron las renuncia del presidente, bloque que llegó a la Paz. Las cooperativas mineras se reunieron con el gobierno, lograron sus objetivos, que es conseguir el diesel, la pólvora para dinamitas, no pagar a la Caja de Salud la deuda gigantesca que tienen, además de mantener las concesiones inconstitucionales que contravienen la Constitución y el régimen ambiental. Depredan los territorios, contaminan el medio ambiente y envenenan las aguas. El bloque de las cooperativas mineros, vinculados a FENCOMIN, se retiraron de la movilización que pide la renuncia del presidente, volvieron a sus campamentos, amenazando con desbloquear y hacer contramarchas. Es decir, se comportaron como el caballo de Troya dentro del movimiento social desatado alrededor de la marcha indígena y campesina.
Otra marcha, que tiene su propia particularidad, es la marcha que parte de Caracollo, que corresponde a lo que queda del MAS; tiene sus propios objetivos al pedir la renuncia del presidente, que tiene que ver con volver a encumbrar al caudillo del Chapare, caído en desgracia, volverlo a convertir en referente político y electoral.
Como se puede ver, hay distintos objetivos involucrados en los diferentes sectores, que forman parte de la movilización social. Si bien todos se ellos se propusieron la renuncia del presidente, ninguno de los sectores propuso a hacer la revolución. Aunque, como hemos dicho, las resistencias y las demandas, incluyendo el pedido de renuncia, corresponden a singularizaciones del devenir de la revolución.
La revolución no es un producto del deseo de las vanguardias o las que pretenden serlo. La revolución es un acontecimiento social político, económico y cultural, además de acontecimiento subjetivo, desconstitución de sujetos y constitución de nuevos sujetos. El devenir de la revolución se da como conjunto de procesos, que incuban, contienen, desenvuelven, y realizan la revolución. Las resistencias supone la potencia social, la revolución supone la potencia social, empero se trata de dos situaciones y condiciones de posibilidad distintas, cuyos alcances son también diferentes. El mayor alcance se encuentra en la revolución.
El devenir de la revolución
En Arqueología del concepto de revolución, escribimos:
”La revolución es pues una representación, que, según el caso, de su uso y de su estructura categorial, puede ser un concepto, como concepto puede depender de tal o cual interpretación teórica, dependiendo. La revolución supone una imaginación creativa, abierta al porvenir, es una imagen construida socialmente por la irrupción de la multitud. En consecuencia, estamos ante una representación, que está asociada a hechos, hechos, que, a su vez, suponen composiciones complejas diferenciadas y articuladas de una determinada manera, en su momento. La revolución no responde inmediatamente a lo que efectivamente ha ocurrido, que es mucho más complejo que la representación o la interpretación misma de los que ha ocurrido, de lo que signifique lo quiere decir revolución. Cuando estalla la crisis y se da lugar al levantamiento popular, este punto de convergencia del estallido deviene de distintos procesos, que no dejan de estar articulados, que suponen el deterioro del anterior régimen, de sus instituciones, donde sus narrativas, su ideología, sobretodo de su legitimidad, la que se ponen en cuestión; pero estas tendencias se dan en distintos ritmos, que van acompasándose en la medida que se articulan y hacen una composición, un evento o una sucesión de eventos. El estallido, a su vez, supone distintos eventos, supone distintos sucesos, entonces, se experimenta socialmente lo que llamamos acontecimiento.” [1]
Más Abajo se escribe:
“La revolución se convierte en el referente primordial para analizar la crisis de la modernidad, es decir, para analizar la sociedad moderna, en el contexto de su mundialización. De incicio habría que preguntarse si la revolución es el referente primordial para analizar a la sociedad moderna en crisis. Incluso si nos acotamos a los marcos del libro, a la historia de las revoluciones, por cierto modernas, particularmente a la historia intelectual de los revolucionarios, no deja de haber problemas, pues el concepto mismo de revolución amerita ser cuestionado. De todas maneras, estamos ante un ensayo ilustrativo e iluminador sobre la revolución y sus intelectuales.” [2] La cita se refiere al libro de Enzo Traverso: Revolución. Una historia intelectual. [3]
La hermenéutica del concepto de revolución se sitúa de la siguiente manera:
”La arqueología del concepto de revolución puede iniciarse no con la definición etimológica, sería lo menos sensato, puesto que no se trata de descifrar el sentido a partir de las raíces lingüísticas, que han quedado como pronunciación, en el sonido de la palabra; el sentido del concepto de revolución desborda por la práctica del uso del lenguaje, donde el imaginario social se introduce y emerge contando con la experiencia social abrumadora.” [4]
La hipótesis de interpretación que asumimos en el escrito menciona se expresa de la siguiente manera:
”La hipótesis interpretativa es la siguiente: El concepto de revolución, más conocido y relativo a la revolución social y política, corresponde al imaginario social relativo a la crisis, que tiene que ver con las impresiones que dejan la insurrección, el levantamiento social, popular, proletario, así también las impresiones que dejan los levantamientos y las insurrecciones campesinas, que les anteceden y les acompañan. Levantamientos e insurrecciones que se dan a lo largo de la modernidad, tanto en el centro cambiante como en las periferias del sistema mundo capitalista. El imaginario revolucionario emerge como fuerza volcánica. Las insurrecciones impresionan en el colectivo social, la experiencia intensa de las revoluciones marcan huellas profundas en la memoria colectiva. La memoria y la experiencia social retienen estas impresiones en el imaginario, que se expresa de distintas maneras, estéticamente, en la pictórica, musicalmente, también en la literatura, en la narrativa, así como en las formaciones discursivas; no ha dejado de impactar en la filosofía, tampoco en las llamadas ciencias sociales y humanísticas, por lo tanto en la sociología y en la historia, donde se han elaborado los conceptos relativos a la revolución. Hay que tener en cuenta que se trata primordialmente de imaginarios en el contexto de las crisis sociales, políticas, económicas y culturales. Estamos ante formaciones discursivas que pretenden ser conceptuales; podemos decir que lo son en el sentido filosófico, es decir interpretativo, teórico. Pretenden decir la verdad; hay pretensiones de verdad, como decía Jürgen Habermas, sin embargo, no hay corroboración de estos conceptos, es decir, la contrastación se da en los hechos; las revoluciones sociales y políticas no dura. Ahí está el tema y ahí está el problema.” [5]
Vladimir Ilich Lenin en El Estado y la revolución concibe a la revolución como contra-poder, concretamente en contra-Estado [6]. Interpretando a Karl Marx y a Friedrich Engels habla de la destrucción del Estado; cuando ocurre esto, la destrucción del Estado burgués, se da lugar la transición en sentido de la extinción del Estado, como dictadura del proletariado, el Estado plenamente democrático, según Lenin. Desde la perspectiva de Vladimir Ilich Lenin, que se refiere a la revolución socialista, no se puede hablar de revolución cuando ésta no se propone la destrucción del Estado.
Sabemos que hay todo una semántica en relación al concepto de revolución, en el escrito mencionado, Arqueología del concepto de revolución, se han considerado distintas tonalidades de la acepción de la revolución, en lo que podemos llamar la epistemología del saber revolucionario. Se habla de revolución en el sentido del estallido social, cuando se prolonga y se expande, amenazando al Estado mismo. Esto ha ocurrido en la revolución mexicana. También se habla de revolución durante la guerra de guerrillas, sobre todo, retrospectivamente, cuando triunfa de la guerra de guerrillas en la isla de Cuba. Una vez que se expulsa a Fulgencio Batista, que sale huyendo de la isla, una vez que se toma el poder y se accede al aparato del Estado, sustituyendo al ejército por la milicia guerrillera, que después se convierte en ejército revolucionario de Cuba. El gobierno no declara inmediatamente la condición socialista de la revolución, se lo hace más tarde, en parte debido a las presiones de los Estados Unidos de Norteamérica, a los atentados constantes y permanentes a la flamante revolución y al aislamiento al que se quiere condenar a la revolución misma. La condición socialista de la revolución es declarada después de la toma del poder. Tampoco aquí se cumple el carácter de revolución, que atribuye Lenin a este acontecimiento social y político. Aunque podemos hablar de una transición hacia la revoluciónsocialista, prolongada por el dramático curso de la revolución cubana debido al bloqueo norteamericano.
En Bolivia, después de la movilización prolongada del 2000 al 2005, se convoca nuevamente a elecciones el 2005, las gana el Movimiento al Socialismo (MAS). Se inicia el proceso constituyente; una vez que concluye, se promulga la Constitución en el 2009. Lo que lleva al gobierno a hablar de una «revolución democrática y cultural». Aunque lo haya dicho antes, de una manera semejante, es después de la promulgación de la Constitución que adquiere sentido el hablar de esta manera, aunque lo haga de una forma retórica.
Después de dos décadas, en una compulsa electoral reciente, pierde el MAS las elecciones, prácticamente desapareciendo del mapa electoral y de los curules del Congreso. ¿Qué pasó con la «revolución democrática y cultural»? A propósito nos remitimos a los escritos, exposiciones y análisis críticos, además de autocríticas, que hicimos [7]. Lo que interesa, es retomar el análisis de las resistencias del pueblo boliviano respecto de los intentos de implementar el ajuste estructural, mediante un «decretazo», y la expansión de la concentración de tierras del latifundio mediante una ley. Tanto el decretazo como la ley fueron abrogadas. Lo que se observa son las emergencias de las movilizaciones sociales en defensa de la Constitución, de las conquistas logradas, de los recursos naturales, de los derechos sociales y colectivos conquistados, además, en el caso de la ley 1720, defender la reforma agraria, que quieren los grupos de poder que sea prácticamente abolida, de manera sinuosa, interviniendo arteramente la burguesía gamonal.
Como dijimos más arriba, se trata de resistencias, no de revolución, sin embargo, sabemos que las resistencias están conectadas con el devenir de la revolución. Puede que en un determinado momento el proceso de resistencias, expansivo e intensivo, adquiere el carácter revolucionario. Sin embargo, de lo que se trata ahora no es de definir cuándo ocurre esto, ni teóricamente, ni prácticamente, sino mostrar que a la narrativa de la izquierda internacional, que si bien se entiende que apoya a las movilizaciones en Bolivia, no tiene mucho interés de estudiar, analizar, comprender, entender y conocer las dinámicas moleculares de la composición de las movilizaciones que se dan, en resistencia al modelo neoliberal, que se pretende implementar desde el gobierno, desde el Congreso y a partir de las presiones de una llamada Asamblea de la cruceñidad. Sobre todo el Comité Cívico de Santa Cruz, que aglutina a las corporaciones más poderosas del departamento del Oriente del país.
La interpretación mecánica de los que ocurre en Bolivia no es la primera vez que sucede desde una mirada externa; se repite la misma narrativa, a partir de determinados presupuestos, no contrastados. Sobre todo desde la llamada izquierda internacional, que se dedicó a apoyar las gestiones de gobierno de la forma de gubernamental clientelar. Gobierno neopopulista que a pesar de tener la responsabilidad de cumplir y hacer cumplir la constitución no lo hizo, más bien, hizo todo lo contrario, violó, vulneró y desmanteló la Constitución. Si ahora hemos retrocedido cuarenta años, a cuando comenzó el primer periodo neoliberal, con su primer ajuste estructural, con el decreto ley 21060, se debe en gran parte al comportamiento sinuoso de las gestiones de gobierno neopopulistas, que desvirtuaron el mandato de las organizaciones y de los movimientos sociales, que se desplegaron del 2000 al 2005. Gestiones de gobierno neopopulista que pusieron en la vitrina a la Constitución, usándola para propaganda, pero no para cumplirla. Ésta es una de las causas de la derrota de un proceso de cambio, que tuvo dos décadas de oportunidad para transformar estructuralmente el país. De esto la izquierda internacional no habla. Prefiere callar. Se coloca a distancia y evidenciando una gran diferencia de esta izquierda con la posición analítica, crítica, comprometida y de proyección radical de los bolcheviques, a quienes se usa, nombrándolos, una y otra vez, como ejemplo. Obviamente la izquierda internacional, aunque lo pretenda, no es bolchevique, por lo menos, en las condiciones de aquel Partido Comunista que se comprometió en la revolución de febrero y dirigió la revolución de octubre de 1917 en Rusia. Tampoco es bolchevique en el sentido de la revolución China, que desde la larga marcha reconduce la interpretación de la formación social china, la interpretación de las estructuras de poder, dando lugar a una de las tesis orientales marxistas de la revolución. En definitiva reconduce la estrategia revolucionaria. Se trata de un desplazamiento de la interpretación marxista de la revolución, que se suponía se debería dar en Europa en los países más industrializados y con el proletariado más organizado, disciplinado y masivo. En cambio, la revolución se dio en países de mayoría campesinas y minorías proletarias.
No nos interesa tanto señalar como no bolchevique a la izquierda internacional, esto, es un asunto que siempre ha tenido afligida a la izquierda, a las fracciones de izquierda, a las distintas posiciones de izquierda y a sus distintas interpretaciones del marxismo. No estamos en eso. Tampoco hacer una apología del bolchevismo. Sino mostrar estas diferencias, para comprender que no hay una vocación propiamente revolucionaria respecto al Estado, a la cuestión del poder, a la destrucción del poder y, después, a la extinción del Estado. Destrucción y extinción del Estado analizados sobresalientemente por Engels en el Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado [8].
Es evidente que en el contexto mundial de una ofensiva por parte de la derecha internacional, se requiere unidad, de lo que de manera general se llama izquierda, sin entrar en mayores consideraciones sobre el esquematismo dualista de Izquierda y derecha. Es también evidente que las movilizaciones de la resistencia antineoliberal de Bolivia requieren apoyo internacional. Es más, que es evidente que respecto al proyecto de intervención militar y ocupación de América Latina y el Caribe por parte de la híperpotencia hipertrofiada en decadencia, se requiere no solamente de la unidad de los pueblos para defender al continente del proyecto anacrónico imperialista, que busca despojar y desposeer de sus recursos naturales a los pueblos del continente, sino también se requiere unidad en la coordinación de una movilización conjunta y una defensa colectiva del continente. Se requiere de un ejército continental para defender la soberanía de los países, las sociedades y los pueblos del continente. Empero esto, del requerimiento de la unidad, no significa que se deje la crítica, el análisis crítico y el autocrítica para poder dar pasos hacia adelante, como quien dice, retomando los procesos de liberación múltiple que se han dado en el continente. Incluyendo la defensa de la revolución cubana. Es más, para lograr estas finalidades es menester la crítica y la autocrítica para fortalecer la potencia social. La ausencia de crítica, autocrítica y de contrastaciones de las narrativas lleva a derrotas, a la construcción de derrotas. Esto es lo que se tiene que evitar.
Itinerario de la marcha indígena y campesina, epicentro de marchas y bloqueos de la movilización social
La gran marcha indígena y campesina del 2026, iniciada en el norte del país, que partió de los departamentos de Pando y Beni, recorrió cerca de 700 kilómetros para exigir la abrogación de la Ley 1720. La marcha arribó a las inmediaciones de la ciudad de La Paz a principios de mayo, iniciando movilizaciones y vigilia en la sede de gobierno.
La marcha comenzó en la localidad de Porvenir, en Pando, desplazándose desde el norte amazónico hacia el sur, incorporándose colectivos campesinos e indígenas del Beni en el camino. La columna atravesó el norte paceño, pasando por la geografía de los Yungas, pasando por Caranavi, Coroico, Yolosita, Unduavi y otros poblados en el camino. Los marchistas tuvieron que padecer las condiciones climáticas frías, exigentes y desafíentes al cruzar la llamada Cumbre para llegar a la tranca de Urujara. La columna principal llegó a las inmediaciones de la ciudad.
El contingente de la marcha, integrada por los pueblos indígenas y campesinos, se instaló en los predios de la UMSA, haciéndose visible en protestas activas en la ciudad de La Paz, exigiendo el respeto a la pequeña propiedad y la anulación de la ley 1720.
En una descripción de la marcha indígena y campesina por parte de CIPCA, José Luis Mancilla escribe:
Tras más de tres semanas de recorrido desde el norte amazónico, la marcha indígena campesina arribó a la ciudad de La Paz, marcando un momento clave en su proceso de movilización. La columna, integrada por familias indígenas —incluyendo niñas y niños—, logró superar condiciones climáticas adversas y un exigente ascenso hacia la región andina, hasta llegar a la tranca de Urujara, punto previo a su ingreso a la sede de gobierno.
El recorrido, que inició en territorios amazónicos, implicó un fuerte desgaste físico debido a las largas jornadas de caminata, el cambio brusco de clima y la altitud. Durante los últimos tramos, se reportaron dificultades de salud entre algunos participantes, lo que evidenció las condiciones extremas en las que se desarrolló esta movilización.
La marcha es impulsada por organizaciones indígenas del Beni y Pando, que plantean la necesidad de anular una normativa considerada lesiva para los territorios indígenas y alertan sobre el riesgo de profundizar procesos de concentración de tierras. En ese sentido, la movilización busca instalar en la agenda pública el debate sobre el acceso, control y gestión del territorio, así como la defensa de los derechos colectivos de los pueblos indígena originario campesinos.
Carmelo Arce Racua, marchista y dirigente indígena mencionó a su arribo: “…somos afiliados a la CPNB. Entonces, venimos con nuestro presidente de la departamental y estamos fuertes en la lucha, porque tal vez nuestras TCO son para nosotros los indígenas … el pulmón del mundo. Y nosotros los cuidamos, lo preservamos porque es la reserva”.
Asimismo, Racua dijo: “Si no tuviéramos esa reserva no nos diera la limpieza de todo el mundo, que tenemos, porque en realidad es esta reserva … la parte fundamental de nosotros. Ahora que van a ser así revertidos, como se dice con esta ley, les aseguro que nosotros también los indígenas vamos a vivir como mendigos, (de) eso nos hemos percatado nosotros para poder venir a esta situación.
Con tono emocionado finalizó: “Y cómo no decir a quién es indígena, le habla un luchador de todo, y a veces me pongo a llorar porque me dan pena esos niños que vienen con nosotros. Y es por eso que me nace una impotencia. ¿Y cómo no decir somos bolivianos?”.
A lo largo de su trayecto, la columna fue articulando apoyos en distintas localidades, consolidando una expresión de unidad territorial que hoy se proyecta hacia el centro político del país. La llegada a La Paz no solo representa el cierre de una etapa de caminata, sino el inicio de un momento de incidencia y visibilidad de sus demandas. [9]
El conjunto del conflicto social se desenvolvió de manera aglutinada. La caminata comenzó el 8 de abril de 2026 desde Cobija, atravesando el norte amazónico y zonas yungueñas, entre ellas Caranavi. Después de su arribo a la sede de gobierno, los dirigentes entregaron un pliego de doce demandas al gobierno, rechazando normativas que consideran lesivas para el medio ambiente y sus territorios.
Durante el mes de mayo, las ciudades de La Paz y El Alto han sido escenarios de otras movilizaciones vinculadas, como la denominada «Marcha por la Vida» de los Ponchos Rojos, así como demandas sindicales de la Central Obrera Boliviana (COB).
Se incorporan alrededor del epicentro de la marcha indígena y campesina la Central Obrera Boliviana, la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia, los Ponchos Rojos, que corresponden a la Federación Sindical Única de Campesinos de La Paz y a la subcentrales campesinas de la provincia de Omasuyus. Un conjunto de colectivos y activistas apoyan a la marcha indígena y campesina. La marcha se aloja en los predios de la Universidad Mayor de San Andrés. Después de varios días se logra la abrogación, en la Cámara baja, de diputados, posteriormente pasa a la Cámara alta, de senadores, donde se termina abrogando la ley 1720, empero con dos disposiciones transitorias, que definen que se haga en sesenta días una nueva norma. La marcha, se retira a sus territorios, dejando un grupo de vigilia. mientras tanto, prospera el pedido de la renuncia del presidente.
Las marchas y bloqueos del día 18 de mayo, que confluyeron en la ciudad de La Paz, desataron enfrentamientos entre los contingentes movilizados y la Policía Boliviana. Las movilizaciones se desplegaron en las avenidas principales, exigiendo la renuncia del presidente Rodrigo Paz Pereira. Múltiples sectores sociales, obreros y campesinos descendieron desde El Alto hacia el centro de la sede de gobierno, colapsando los principales avenidas y calles de accesos.
Los movilizados intentaron ingresar a la Plaza Murillo, empero fueron contenidos por la policía, que utilizó gases lacrimógenos. Durante los enfrentamientos se reportaron detonaciones de dinamita, afectando infraestructuras, convirtiendo al centro de la ciudad en campo de batalla.
Haciendo un balance somero, las movilizaciones responden a diferentes sectores sociales, a diversas demandas de estos sectores, que contemplan la exigencia del cumplimiento de los pliegos, incluyendo medidas económicas, así como el abastecimiento de combustible. En todo caso prepondera el pedido de renuncia del presidente Rodrigo Paz Pereira, así como de sus ministros. Durante los enfrentamientos se reportaron personas heridas, individuos damnificados, así como detenciones y encarcelamientos. También se denunció el uso de gas lacrimógeno de manera indiscriminada, por parte de la Policía; en contraste, se señaló el uso de explosivos y petardos, así como de de dinamita, causando daños materiales. En el conflicto los medios de comunicación mostraron un vehículo policial incendiado.
El medio de comunicación de la Iglesia católica, ERBOl, describe la llegada a la ciudad de La Paz de la denominada «Marcha para salvar Bolivia», de la siguiente forma:
Una columna de marchistas, vinculados a Evo Morales, llegó la tarde/noche de este domingo a la ciudad de El Alto, donde al grito de “patria o muerte”, instaló su cuartel para tomar la posta de las movilizaciones, destinadas a exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz, cuyo gobierno ingresa a la tercera semana de convulsión social. Inicialmente encabezada por la Central Obrera Boliviana y la dividida Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Boliviana, que ayer no estuvieron en el acto de recibimiento (de la marcha).
En un mitin de bienvenida organizada por los mismos marchistas, los principales dirigentes de la marcha explicaron que la misma se origina ante un gobierno que solo gobierna para su familia, para los empresarios privados y gobierna vía decretos supremos en desmedro de los grandes sectores sociales.
La marcha llegó proveniente de Caracollo, haciendo distintas etapas en seis días, que pasaron por el Altiplano paceño y no tuvo dificultades para ingresar a la ciudad de El Alto, donde … estuvieron contingente de fuerzas militares y policiales, en un operativo destinado a abrir un corredor humanitario y liberar combustible, oxígeno para hospitales y medicamentos.
Los oradores, que se atribuyen representación del pueblo boliviano, criticaron a los cooperativistas mineros, a los dirigentes de la COB por haber negociado con el gobierno demandas sectoriales, abandonando la lucha de la clase en general.
“Las migajas que están recibiendo, como los dirigentes de los maestros, no les va a servir, no les va a aguantar. Están equivocados. Por lo tanto, hoy, compañeros, ha llegado la marcha por la vida para salvar Bolivia y llamamos a todos los movimientos sociales a unir fuerza más allá de las diferencias políticas, esto es por la patria”, afirmó uno de los oradores.
Asimismo, se llamó a las Fuerzas Armadas y a la Policía Boliviana a mantenerse al lado de la patria y no (al lado de) los intereses de las transnacionales, ni de las derechas, de los corruptos, que solamente responden a los intereses políticos y de empresa. “Compañeros, nada ni nadie nos va a detener. Esta lucha es hasta ganar y llamamos al bloqueo de caminos a nivel nacional”, indicó otro orador.
Por su lado, el dirigente Nelson Virreira que representa a las 16 provincias del departamento de Cochabamba, afirmó de manera contundente: “Hemos venido con un objetivo acá: lograr la renuncia de Rodrigo Paz y no nos vamos a ir sin lograr este objetivo. ¡Que renuncie, carajo!”, remarcó.
Indicó que esta movilización repetirá la historia del año 2003, cuando lograron la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada, a quien acusa de intentar “rifar nuestros hidrocarburos a las empresas transnacionales. Ahora estamos en ese mismo camino, ahora nos toca cumplir esa responsabilidad histórica, (nos toca) a esta generación, de sacar a patadas a Rodrigo Paz del Palacio de Gobierno”.
Virreira afirmó que vienen con el desafío de hacer historia sacando a este gobierno que, según dijo, quiere privatizar los recursos naturales y que quiere privatizar las empresas estratégicas y privatizar los servicios básicos.
“Desde acá queremos decirles a esos dirigentes, a la Central Obrera Boliviana, a los dirigentes que han negociado el día de ayer, a los mineros cooperativistas, al Magisterio: cuando un dirigente negocia a espaldas del pueblo, ese dirigente va a ser escupido donde le encuentren por sus bases. Por tanto, les pido mucha fuerza, mucha unidad a conseguir el objetivo por el que hemos caminado los 170 kilómetros”, manifestó.
Desde su programa dominical, Evo Morales dijo que no es quien manda a invadir la ciudad de La Paz, sino que fue el presidente Rodrigo Paz quien invadió el Palacio de Gobierno con su familia y que, en todo caso, él podría llegar a La Paz a desactivar la movilización siempre que tengan garantías para llegar a Sede de Gobierno, lo cual significa que no sea aprehendido por la Policía Boliviana. [10]
El mapa de las fuerzas involucradas
El campo del conflicto puede ser configurado de la siguiente manera:
El eje del actual conflicto, en la coyuntura álgida presente, tiene como eje, no solamente como epicentro, a la marcha indígena campesina de Pando y de Beni. Alrededor de este eje se aglutinaron, desde sus propias perspectivas, otros movimientos sociales. Destacan la Central Obrera Boliviana, la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia, los llamados Ponchos Rojos, los cooperativistas mineros, el gremio de los choferes, las juntas de vecinos, sobre todo diferenciados por distritos. Por último está lo que queda del MAS en la «Marcha por salvar a Bolivia». En contraste aparece, en primer lugar, el gobierno; en segundo lugar los partidos que forman parte del Congreso, sobresale el Comité Cívico de Santa Cruz, así como la CAINCO; en cuarto lugar los medios de comunicación que desinforman o se parcializan en un manejo segado de las noticias; en quinto lugar otras organizaciones civiles que están en contra de las marchas y los bloqueos. En el conflicto, como núcleo de emergencia del Estado, como aparato represor, es evidente el desplazamiento de la policía, aunque también del ejército, que se han propuesto desbloquear e impedir el ingreso de las marchas a la Plaza Murillo.
El campo del conflicto es un campo de fuerzas, un campo donde se define el decurso por la correlación de fuerzas. Lo que se observa durante los dos conflictos fuertes, que ha tenido que enfrentar el gobierno circunstancial, conflictos en los cuales el gobierno es derrotado con la abrogación del “decretazo” y la abrogación de la ley 1720, es que se da lugar a una rearticulación de las fuerzas sociales que encuentran su potencia social, en la memoria social de las luchas. Lo que se observa, por otro lado, es un gobierno circunstancial, emergido del vacío político, por casualidad. Algo que no es otra cosa que una fuerza electoral, no una fuerza política, que ha sumado votos en la primera vuelta y ha logrado ganar en el balotaje. Empero, este hecho circunstancial no es duradero. Lo que tiene a mano el gobierno es el aparato represivo del Estado, además de contar con el apoyo de la burguesía gamonal, lo más reaccionario de la derecha nacional. Fuera de contar con el apoyo de los gobiernos de derecha de América Latina, apadrinados por el gobierno de la clase Einstein, que gobierna la híperpotencia hipertrofiada en decadencia. Al fracasar en sus dos intentos por abolir la Constitución, abolir las conquistas logradas, iniciar nuevamente un proyecto neoliberal de las mismas características desastrosas que se dan en América Latina, con gran costo social, pérdida de la soberanía, extraterritorialización de los recursos naturales, basada en una economía dependiente, privatizaciones salvajes, arrastrando a la sociedad a la miseria, no hay perspectivas para que el gobierno circunstancial pueda cumplir con sus objetivos trazados. Un programa de privatizaciones impuestas, no solamente por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, la burguesía financiera, sino por la clase Einstein del anacrónico imperialismo que agoniza.
La geografía contemporánea concibe el espacio como producto de las fuerzas. Esto quiere decir que el espacio cambia de acuerdo a la composición misma de las fuerzas. Esta comprensión, que es base de la teoría de la geografía contemporánea, no solamente concibe un espacio que se desplaza y se transforma, sino que supone la concepción compleja del tejido del espacio-tiempo. Esta metáfora que usa la física cuántica y relativista de tejido puede ser también usada, como de alguna manera se ha hecho, para referirse al tejido social. Hablamos del tejido espacio-temporal de la sociedad en devenir. Vale decir que se trata de la invención de la sociedad por parte de la composición de las fuerzas, que se mueven transformando a su paso el tejido que atraviesan, de la que además forman parte.
Esto quiere decir, que la potencia social, que es el substrato mismo de la sociedad, que se compone de fuerzas, esta vez de fuerzas inmanentes, que se vuelven trascendentes al realizarse, es la que sostiene el acontecimiento social y transforma a la sociedad misma. La rebelión social es una manifestación de la potencia social que actúa contra el constreñimiento de las estructuras sociales e institucionales, que han quedado anacrónicas. La crisis múltiple del Estado y de la sociedad son el detonante de la emergencia de la potencia social, inmanente a la praxis y al ser social. La explicación de las resistencias, de los levantamientos sociales, de la movilización social y de la revolución se encuentra en el devenir de la potencia social.
En el continente de Abya Yala hubo resistencias desde el primer desembarque, las resistencias continuaron proliferantes, expandiéndose a la medida que la ocupación, la conquista y la colonización se proyectaban y realizaban. Es menester reinscribir la historia, que es indudablemente una narrativa; lo que quiere decir que hay que escribir una narrativa adecuada a la experiencia social de las resistencias a la conquista, a la colonización, después, a la república liberal y al imperialismo neocolonial. No se trata de la historia de los vencedores y de la historia de los vencidos, que al final es la misma historia, sólo que complementaria y contrastada Se trata de la historia de las resistencias, contada desde la perspectiva de la resistencias.
En lo que hoy se llama Bolivia, que fue, en parte la Audiencia de Charcas, que fue antes, en parte, el virreinato de la Plata, anteriormente parte del virreinato del Perú, mucho más antes de la conquista fue parte del Tahuantinsuyo, también parte de la sociedades itinerantes del continente amazónico, que conformaron sociedades ecológicas, es indispensable recuperar la historia de las resistencias, recuperarla de la memoria social, para comprender, entender conocer e interpretar lo que ocurre en los espesores del presente. Analizar el presente desde una mirada retrospectiva del pasado, entendiendo que el pasado, el substrato de las duraciones, pero también de las actualizaciones, es realizado de manera cambiante en el presente. Desde el Taqui Oncoy, pasando por el levantamiento panandino del siglo XVIII, retomando los distintos levantamientos locales y regionales, que conformaron resistencias singulares a lo largo del siglo XIX, incluyendo las guerras de guerrillas y la guerra de la independencia, llegando al siglo XX de las revoluciones, la revolución mexicana, de las primeras décadas de este siglo ultimatista y la revolución boliviana de 1952, que fue una revolución obrera y campesina, aunque usurpada por el Movimiento Nacionalista Revolucionario, llegando a la movilización prolongada del 2000 al 2005, la experiencia social memoriza trayectorias, definen el recorrido de la potencia social, en la manifestación concreta de singularización de la potencia social.
La reciente rebelión social, que se enfrenta a un repetido proyecto neoliberal, incluso más, a un repetido comportamiento de sumisión y subordinación de la clase política a la dominación imperialista, en contraste tiene que ver con el devenir de la potencia social, también con el devenir del ser social. Se trata del desacuerdo de las multitudes, que componen al pueblo, con respecto de las formas de gubernamentalidades, que, en este caso, corresponden a la forma de gubernamentalidad neoliberal retornada. Los hijos de los nietos de los milicianos de la revolución de 1952 se levantan en defensa de las conquistas logradas, a lo largo de la historia política, se levantan en defensa de la reforma agraria, que quiere ser abolida por la burguesía gamonal y un gobierno manejado por esta burguesía, entregado a la clase Epstein que gobierna la hiperotencia hipertrofia en decadencia, restableciendo relaciones con el Estado sionista, colonizador y genocida.
Lo de arriba, lo de los hijos de los nietos de los milicianos de la revolución de 1952, ciertamente es una metáfora, una configuración literaria, una pintura o una fotografía estética, en sentido de la captura sensible, que administra las luces de la experiencia social, que busca retomar la hermenéutica de la eterna interpretación en devenir. Lo que nos interesa con la figura es vincular a los actores presentes de la movilización social con los actores ausentes de movilizaciones, levantamientos y revoluciones del pasado. Sobretodo para tener en cuenta que el referente de lo que llamamos historia, que es la narrativa cambiante de la experiencia social, corresponde al devenir del mismo contenido en metamorfosis, el desplazamiento y la transformación, que es la potencia social, que responde con adecuaciones pertinentes a sus propios contextos con que le toca vivir.
El futuro del que se habla mucho, de manera demagógica, en los discursos de la clase política, ahora por un sector de esta clase política, que cree confirmado el bagaje de sus prejuicios gamonales, que se fueron sedimentando en las subjetividades encapsuladas de la República liberal ilusoria. En la coyuntura de un gobierno circunstancial, que aparece ocupando provisionalmente el vacío político, que deja la implosión de dos décadas del gobierno de la gestión de la gubernamentalidad clientelar. La burguesía gamonal y sus voceros políticos han creído que era el momento oportuno para aprovechar, dada una supuesta de destrucción de las organizaciones sociales y del tejido social. Se equivocaron, pues si bien las gestiones neopopulistas destruyeron el tejido social, asesinaron el proceso de cambio, usurparon las victorias de la movilización prolongada del 2000 al 2005, dejando vulnerable al pueblo, compuesto por multitudes, la potencia social es inmanente, se encuentra subyacente en los fragmentos del tejido social roto. Por lo tanto, estos fragmentos pueden rearticularse y componer un tejido de lucha, cuando la situación exige hacerlo, cuando se tiene que defender lo conquistado, cuando se tiene que defender la vida, cuando se tiene que defender el territorio.
Es anecdótico que el gremio de la clase política variopinta, sus voceros y sus “analistas” se encuentren sorprendidos ante la emergencia y el despliegue de la potencia social. No conocen el país, como se dice, no conocen al pueblo en su composición cultural barroca. En consecuencia, no saben comunicarse con las grandes mayorías, ni la entienden; creen soberbiamente que pueden manejarlas con simulaciones democráticas, con discursos manipuladores, contentando al pueblo con puestas de escena mediáticas. Se equivocaron, por eso se ven acorralados por el ímpetu intenso, extenso y proliferante de las movilizaciones sociales. Como se dice, los dados están echados, sólo falta ver el número que sale cuando los dados se detengan. Cualquiera sea el número del desenlace, tiene que ver con los límites del gobierno circunstancial, límites estructurales, límites mentales, también límites temporales. Como se dice en la jerga popular: se acabó.
Notas
- Raúl Prada Alcoreza: Arqueología del concepto de revolución. OIKOLOGÍAS. la Paz 2023.
- Ibídem.
- Enzo Traverso. Revolución. Una historia intelectual. Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires, Ciudad de México, 2022.
- Raúl Prada Alcoreza: Ob. Cit.
- Ibídem.
- Vladimir Ilich Lenin: El Estado y la revolución. Edición en Lenguas Extranjeras. Pekín 1975.
- Raúl Prada Alcoreza: Evaluación crítica de dos décadas de la forma de gubernamentalidad clientelar. OIKOLOGÍAS. La Paz 2025.
- Friedrich Engels: El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. Marxists Internet Archive. MIA 2017.
- José Luis Mancilla: La marcha indígena campesina llega a La paz y visibiliza su demanda por la defensa del territorio. CIPCA. Oficina nacional. 2 de mayo de 2026.
- ERBOL: Marcha evista «para salvar Bolivia» parte de Carcollo hacia La Paz. 12 de mayo de 2026.


