¿El “plan” económico de un país “borracho”?

Cual fiestero “borracho”, sin dinero y con caminar tambaleante, el país regresa al “hogar” neoliberal -así sea a rastras-, de la mano del gobierno de Lenín Moreno (impulsado por la inercia de las medidas de política económica adoptadas por el gobierno anterior). Si bien desde diversas corrientes (derechas, “izquierda” progresista, las otras izquierdas… y demás) se ha acusado al morenismo de no tener un verdadero plan económico, a estas alturas (y con casi medio período de gobierno sobrevivido) parece que el “plan” es la improvisación.

Lo que los economistas de pensamiento neoliberal y el “frente económico con visión empresarial” recomiendan como  la única vía para reactivar la economía ecuatoriana: deprimir salarios y precarización laboral. Sin embargo, estas recetas son consideradas por analistas internacionales como la causa de la desaceleración y de una nueva e inminente recesión de la economía global en el 2019.

Una nueva propuesta para renovar la institucionalidad venezolana circula entre los movimientos sociales de ese país. La propuesta se aleja de la polarización en la que han caída las fuerzas políticas y hace énfasis en una solución independiente que no pliega al interés geopolítico estadounidense, aupado por la oposición a Nicolás Maduro, pero también cuestiona el deseo de Maduro de atornillarse en el poder.

Desde hace décadas se ha planteado la conformación de un sistema nacional de salud con principios de universalidad y equidad, con una red pública integral y con rectoría de una autoridad sanitaria nacional. Desde la Constitución de 2008, esta autoridad nacional la ejerce el Ministerio de Salud Pública, que aislado no toma en cuenta al Consejo Nacional de Salud (Conasa) que constituye una instancia representativa del polimorfo y laberíntico sistema de salud que convive en el Ecuador.