El levantamiento indígena de octubre

¿Fin de un gobierno o fin de un régimen? Eso es lo que toca definir al calor del levantamiento indígena que acaba de convulsionar al país. Si entendemos a un régimen como el modelo de estructuración de las relaciones de poder durante un período determinado, podemos afirmar que el régimen actual se inauguró con el ascenso al poder de Lucio Gutiérrez en 2002. En ese momento fue determinante la irrupción del movimiento indígena, que venía movilizándose desde una década atrás.

Aunque hay quienes pueden criticar los resultados de las movilizaciones de octubre en el Ecuador, yo diría que ganamos muchas de las cosas que habíamos perdido, sobre todo repusimos la posibilidad de reapropiarnos de la historia aunque el futuro siempre sea incierto. Pero para avanzar necesitamos hacer balances de los claros y oscuros que nos mostró la jornada.

¡El campo popular debe ser indígena, o no será popular!

El episodio de acción colectiva de octubre del 2019 en Ecuador tuvo un actor social fundamental y estructural: el Movimiento Indígena Ecuatoriano (MIE); su capacidad para frenar el ajuste económico lo ha puesto en el ojo de la agenda social y política nacional porque fue quien logró acumular el campo popular. Pudieron coordinar la acción colectiva y mediática al final de la protesta. Su capacidad de movilización no fue aislada sino nacional.

Una reflexión sobre las manifestaciones indígenas en respuesta a las recientes medidas económicas en el Ecuador

Desde que se iniciaron las protestas, el tres de octubre de 2019, cuando el  presidente ecuatoriano Lenín Moreno anunció medidas económicas, el llamado “paquetazo”, nos enfrentó a un momento histórico de una realidad cruel y violenta que no han logrado superar los países latinoamericanos desde la independencia.

Una clásica consigna de la lucha popular dice que: ″organizarse… es comenzar a vencer″. Ella puede ser coreada de viva voz, mientras la multitud camina indignada y aguerrida por causa de políticas públicas decretada por los gobiernos de turno. La consigna viene resonando como eco en las calles del país durante los últimos 12 años, plenos de administraciones corruptas, botarates y autoritarias, de casi los mismos actores históricos políticos y económicos que dominan la sociedad.