"Las nuevas derechas no constituyen un bloque homogéneo, sino que presentan modelos de organización económica y política diferenciados. El caso de Javier Milei (Argentina) expresa un libertarismo radical de inspiración anarcocapitalista, que postula la reducción total del Estado y el fomento único de la empresa privada. Nayib Bukele (El Salvador) representa un modelo de capitalismo centralizado y autoritario, donde la seguridad pública legitima una concentración significativa del poder. En esa derecha radical también estarían Jair Bolsonaro (Brasil), José Antonio Kast (Chile), Keiko Fujimori (Perú) y Abelardo de la Espriella (Colombia). En República Dominicana Luis Abinader encarna la derecha convencional (en la que igualmente entrarían Santiago Peña en Paraguay y Rodrigo Paz en Bolivia), que sostiene un capitalismo tecnocrático e institucional, orientado a la estabilidad macroeconómica y la gestión eficiente."
"Desde este punto de vista, los llamados populismos latinoamericanos son una forma particular de bonapartismo, que surge en condiciones de debilidad hegemónica de las clases dominantes; para el caso latinoamericano es necesario remarcar que ello ocurre en situación de dependencia respecto al imperialismo: más propiamente, en momentos en que, por una u otra razón, el capital “nacional” se encuentra necesitado, y con posibilidades, de renegociar los términos de la dependencia. De esta manera, el régimen bonapartista cuenta con un respaldo social relativamente amplio para negociar igual con las distintas fracciones del capital “nacional” que con el capital transnacional y el imperialismo."
"el principal problema de Cristina es que hoy no tiene un candidato consolidado. Máximo Kirchner tiene voluntad política, pero las encuestas no lo favorecen. También podría inclinarse por un dirigente de perfil más moderado, como ocurrió en distintos momentos con Daniel Scioli, Alberto Fernández o Sergio Massa, aunque una parte importante de la militancia manifiesta un profundo rechazo a repetir esas experiencias. Otra alternativa podría ser Juan Grabois, aunque parece difícil que acepte una candidatura condicionada por listas armadas desde otro espacio."
"En los días, semanas y meses siguientes Estados Unidos ha mostrado cómo asumió el control y gobierno de Venezuela, comenzando con el respaldo claro a que Rodríguez, la vicepresidenta designada por Maduro, asumiese la jefatura del Estado, y cómo las petroleras estadounidenses han comenzado a beneficiarse. Rodríguez ocupa el cargo por tiempo indefinido después de que el Tribunal Supremo de Justicia -en Venezuela todos los poderes están en manos del oficialismo- declaró la “ausencia forzosa” de Maduro, una figura inexistente en la Constitución, que solo contempla faltas temporales del gobernante por un lapso máximo de seis meses, que se cumplen el 3 de julio. Si se declarase la falta absoluta de Maduro, deberían convocarse elecciones, en las que muy seguramente triunfaría la líder de la oposición María Corina Machado, Nobel de la Paz 2025, lo que claramente no quiere Trump, al menos por ahora, mientras muestra y maneja a Venezuela como trofeo de guerra.
“La mentira, las tendencias antidemocráticas, el gusto por imponer los criterios, se da tanto en la derecha como en la izquierda”, afirma el autor. “Para mí, hay gente valiosa en la derecha y en la izquierda. Y hay gente de la cual es mejor alejarse en la derecha y en la izquierda. Creo haber aprendido eso hace tiempo. Pero hay gente que sigue sopesando las cosas en función de su afinidad. O sea, los buenos en la historia están en un lado, los malos están en el otro, por lo cual sería un deber resaltar aquello que contribuya a tal o cual causa”.
"Ya de cara a la realidad nacional, ¿qué opinión te merecen estas medidas?
Por un lado, evidencian dónde ha radicado siempre el mayor bloqueo que hemos padecido. Por otro, es otra prueba de que están dispuestos a cambiar todo, menos lo que debe ser cambiado.
Desde hace décadas nos urgen estos y otros cambios. Si no se implementaron antes fue para no ceder poder político y proteger el monopolio de esa oligarquía que se ha ido consolidando frente a la miseria de todo un pueblo. Son esos intereses y la presión de Estados Unidos los que explican este paquete, no las necesidades reales de los cubanos.
Es una burla que los mismos responsables de la Ofensiva Revolucionaria, de la Rectificación de Errores, de la Tarea Ordenamiento, de la conceptualización del modelo, del perfeccionamiento de la empresa socialista y de los lineamientos se aparezcan ahora con un giro de 180 grados que deberán implementar ellos mismos. ¿Quién nos responde por el tiempo perdido y por el altísimo precio que hemos pagado por eso?"
"La década de 1990 fue más bien una década de letargo para la izquierda ecuatoriana, golpeada por la desaparición de la URSS y la caída de los regímenes del socialismo real en Europa Oriental. Corresponde también al “período especial” de la revolución cubana. Circunstancias que ponen en crisis las relaciones internacionales y los referentes de las organizaciones ecuatorianas de izquierda.
Algunas organizaciones cambiaron de paradigmas justo en esa época, incluso antes, en la misma década de 1980. Como el PCMLE, que abandonó su alineamiento con el maoísmo y tomó como nuevo referente a Enver Hoxha, primer ministro y Secretario General del Partido del Trabajo de Albania. Aunque más tarde pierde ese alineamiento y tendrá más bien un acercamiento a la revolución cubana, siempre reafirmando su línea marxista – leninista – estalinista."
"El pueblo nombra una imposibilidad; y sin embargo, hay un pueblo. Uno, o varios: existe como identidad en acto, como narrativa que se dice no únicamente en el relato, sino y sobre todo en la acción, en un sistema de acciones que es invocado, incluso como pretexto, pero que antes que nada tiene la potencialidad de nombrarse a sí mismo -y que a veces logra hacerlo.El pueblo es una construcción política, y todas esas invocaciones son programas de construcción del pueblo. Por eso, ¿qué pueblos pugnan por construirse aquí y ahora? Los proyectos de construcción del pueblo son, al mismo tiempo, los proyectos políticos: el liberalismo, el populismo y la autonomía. Y esa es, hoy por hoy, la disputa política central.
"En solo 30 días la deuda pública agregada (interna y externa) del sector público creció en términos corrientes USD 1.162 millones, al pasar de USD 90.976 millones en marzo a USD 92.138 millones en abril 2026 (último dato actualizado por el Ministerio de Economía y Finanzas Ecuador). Representa el 68.16% del PIB nominal estimado a esta última fecha."
"En todos los casos, los ciclos de las potencias hegemónicas, desde que inician su carrera de disputa de la dominación global hasta que son sustituidas, pueden durar entre 150 a 180 años. Estas fases de ascenso-auge-caída de los hegemones no son leyes naturales determinísticas, pero es lo que tiende a suceder históricamente con mayor probabilidad. Y ahora no tendría porqué ser distinto. Ciertamente, también es plausible imaginar que el hegemón dominante logre revertir la decadencia y anular la competencia sistémica que le ofrece el hegemón emergente. La contingencia siempre está presente en los grandes procesos sociales. Pero, por lo que viene sucediendo hasta ahora con el neo-proteccionismo estadounidense, está claro que lo más probable es que continúe su decadencia."
"Con matices, hay una continuidad histórica entre las ideas políticas y económicas del presidente electo y las que instalaron mediante golpes de Estado las dictaduras cívico-militares del Cono Sur. Una relación semejante a la que mantuvo Israel en la segunda mitad del siglo XX con personajes siniestros como Videla, Pinochet y otros dictadores de la región. El estado que hoy gobierna Netanyahu fue proveedor de armas e inteligencia en el marco del Plan Cóndor que se extendió por América Latina bajo la tutela de Estados Unidos.
Centroamérica padeció la presencia del sionismo en Guatemala. Las revelaciones históricas sobre el genocidio cometido en ese país contra los mayas y pueblos originarios en general, involucran a Israel en el suministro de armas, asesores militares y tácticas de contrainsurgencia. Eran tiempos del dictador Efraín Ríos Montt en la nación centroamericana y del general Ariel Sharon como ministro de Defensa de Israel."
"Otro mecanismo de intervención se desarrolla en el ámbito mediático, especialmente a través de redes sociales como Instagram, Facebook, TikTok y X. Estas plataformas son extremadamente populares en Brasil, uno de los países con mayor conectividad del mundo, y cumplen un papel central en el consumo de información, el entretenimiento, la comunicación cotidiana y la disputa política. Usando en ello las comunidades evangélicas ligadas al sionismo. Resulta evidente que la pérdida de capacidad de los Estados latinoamericanos —entre ellos Brasil— para regular y proteger su espacio mediático los vuelve más vulnerables a la manipulación externa. La alta popularidad de las plataformas digitales estadounidenses y la rápida circulación de narrativas opositoras han abierto un debate global sobre la soberanía digital. Más que una pérdida absoluta de control, lo que existe es una tensión creciente entre la regulación de los países latinoamericanos, el poder de las grandes empresas tecnológicas y las estrategias de influencia externa."
"En esa operación, como escribió Gilbert Achcar, hay una especie de «blanqueamiento» de los judíos, en el sentido de una reubicación simbólica. Los judíos, que para el antisemitismo europeo habían sido construidos durante décadas como un cuerpo extraño a la nación —orientales, cosmopolitas, racialmente ajenos, portadores de una amenaza disolvente—, hoy son incorporados por parte de las nuevas derechas como parte y vanguardia de Occidente. No se trata solo de un cambio de imagen, sino de una reorganización del mapa de enemigos: los judíos dejan de ocupar, al menos en el discurso oficial de esas derechas, el lugar del otro interior que corrompe a la civilización, y ese lugar pasa a ser ocupado por musulmanes, árabes y migrantes. Para hacer posible esa operación, la extrema derecha necesita construir una articulación que no era evidente: la «civilización judeocristiana»."
"A la derecha mexicana yo ya la considero un instrumento de Estados Unidos más que un componente del país. No lo digo con regocijo porque pienso que es grave que no tengamos una oposición con sentido de nación, que debería estar condenando la embestida intervencionista internacional, porque no es nada más de Estados Unidos. Hay toda una concertación para desprestigiar el proyecto en el que está metido México, en el que participan Trump y Marco Rubio, pero también Ayuso y Milei. Bukele también está ahí ladrando."
"Y es en esta cualidad indígena-campesina de la movilización donde precisamente radica la causa estructural subyacente de todo el malestar social, y que cualquier proyecto político, de izquierdas o derechas, ya no puede eludir. En Bolivia ya no se puede gobernar sin los pueblos indígenas. No es un tema de opción ideológica, preferencia moral o benevolencia. Es un dato estructural de la realidad sociológica del país."