"En resumen, Thiel ve al anticristo en la globalización, en la regulación de la tecnología y en “la reticencia a dejar que los multimillonarios ganen más dinero”
Cuando Thiel celebra a individuos creativos y libres que quieren escapar del control del anticristo escondiendo su dinero, el modelo evidente de esos individuos son los nuevos oligarcas digitales que controlan, de forma monopolística, la web. En pocas palabras, Thiel “fusiona sus creencias de derechas con el cada vez más fervor religioso tecno-futurista de Silicon Valley”: sostiene hipócritamente que la “‘centralización’ del poder estatal y el sistema de ONG globales es similar al Anticristo, mientras que al mismo tiempo funda y dirige Palantir, una de las empresas más invasivas, desestabilizadoras y totalitarias jamás creadas, y financia a oligarcas que consolidan poder y riqueza contra las ‘masas’ que (en su lectura de Girard) están atrapadas en ciclos miméticos de envidia y resentimiento”
"No me gusta dar diagnósticos definitivos, ni tampoco hacer futurología, pero lo cierto es que sobrevuela esa pregunta, que actúa como una amenaza, de si en algún momento nos va a reemplazar a todos. Y creo que hay que tener cuidado de que esa fantasía no se convierta en un factor disciplinador, para que vivamos y trabajemos con miedo, y que todo el tiempo estemos pensando en cómo aumentar nuestra productividad, porque si no, nos va a reemplazar esta máquina."
"Un socialismo a la altura de la IA no puede replegarse a una división limpia del trabajo en la que la política decide y la tecnología provee. Tiene que reconocer a la tecnología como un sitio primario de autoformación colectiva. La cuestión no es abandonar la composición democrática de criterios ni romantizar el caos, sino construir instituciones que traten a la existencia colectiva como un campo de lucha y de experimentación, donde nuevos valores, nuevas capacidades y nuevas formas de vida se están formando constantemente."