La crisis sanitaria ha devenido en crisis humanitaria, con punto de origen en China a fines de diciembre y rápidamente expandida a nivel global, por la acelerada difusión del Covid 19, incrementada por la interconexión mundial, la aguda urbanización planetaria, la debilidad de los sistemas públicos de salud, aquejados por décadas de políticas neoliberales, y menospreciada por estrechas élites gobernantes (los Trump y Bolsonaro), hoy pone en cuestión si el mundo construido es capaz o no de proteger la vida de sus habitantes.

En Quito, debido al distanciamiento social, se aceleró la implementación de nuevas ciclovías. Solo en los próximos meses se van a habilitar más de 60 kilómetros de carriles protegidos, exclusivamente para este fin. Y a pesar de que la capital ecuatoriana todavía está lejos de ser una ciudad de bicicletas, el hecho de que el transporte público va a volver muy de a poco evidencia las prioridades del municipio.

El cielo sobre Quito está despejado como pocas veces durante las últimas décadas. Es una consecuencia directa de la disminución de la circulación vehicular, dice Valeria Díaz. En la entrevista, la ingeniera química a cargo del levantamiento de datos sobre la calidad del aire en el Municipio de Quito, habla sobre las incidencias del Covid-19 en la contaminación y explica por qué los motores a diésel son los más perjudiciales para la salud humana.

Parece que la irracionalidad se ha apoderado totalmente del gobierno. Envía una Ley Humanitaria a la Asamblea Nacional para recortar los salarios de la población durante nueve meses. Cuando miles de personas están impagas y siguen siendo despedidas y de modo inconstitucional manifiesta que una comisión de la sociedad civil elegida a dedo manejará estos dineros públicos. ¿Por qué no actuar como otros gobiernos y hacerse cargo del 70% de los ingresos básicos de las economías informales y populares y de las pequeñas empresas quebradas?

La cepa actual del coronavirus llamada Covid-19 no es una perita en dulce. A pesar de no tener “patitas”, camina rápido. A su paso deja una estela de muerte y dolor, pero no sólo eso, tiene tanto poder que ha levantado el velo que cubría todas las miserias del capitalismo. Sí, del sistema en el que vive la humanidad desde poco más de dos siglos. El corrimiento del velo ha puesto, de un solo golpe, ante nuestros ojos la cara oculta del sistema, aquella parte oscura que la publicidad y la mentira política encubren de manera sistemática y científica.

Para el gobierno de Lenín Moreno hay un conjunto de indicadores que demostrarían la superación de la peor fase del coronavirus en el Ecuador; argumenta que existe desaceleración en el número contagios y muertes, así como también una reducción de las emergencias sanitarias y las consultas médicas. Por ello, decidió reemplazar el régimen del aislamiento o cuarentena por el del distanciamiento social.