Por Jaime Chuchuca Serrano 

La acumulación del capital históricamente se ha basado en la violencia. Las guerras (de invasión, esclavización, comerciales, de despojo) son un constituyente originario del capitalismo que reordenan las fuerzas sociales. El reordenamiento geopolítico del mundo recompone la acumulación del capital hacia los centros. La mano de obra sin remuneración, la reproducción forzada, los trabajos del cuidado sin gasto de capital, la sumisión corporal por etnia, género y edad, la conformación de centros y periferias por tecnología, son varias formas de acumulación.

La crisis sanitaria ha devenido en crisis humanitaria, con punto de origen en China a fines de diciembre y rápidamente expandida a nivel global, por la acelerada difusión del Covid 19, incrementada por la interconexión mundial, la aguda urbanización planetaria, la debilidad de los sistemas públicos de salud, aquejados por décadas de políticas neoliberales, y menospreciada por estrechas élites gobernantes (los Trump y Bolsonaro), hoy pone en cuestión si el mundo construido es capaz o no de proteger la vida de sus habitantes.