Hasta el momento, la experiencia histórica ha demostrado que los partidos y sindicatos en armas son más efectivos para contener el fascismo que las batucadas del “Ele Não” brasileño, la democracia liberal o el desprecio al populismo de izquierdas. No podemos seguir permitiéndonos el lujo de no afrontar, con la seriedad que lo requiere y desde una visión de clase, las migraciones globales.

Afortunadamente, quien declaró que la opción menos costosa para la crisis venezolana son unas elecciones completas, con tutoría de Naciones Unidas, ha sido José Mujica. Si lo hubiera dicho otro mortal, la izquierda boba del continente lo habría acusado de ser agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), de hacerle el juego al imperialismo yanqui o peor aún, de ser parte de la conspiración mundial de la derecha en contra de los procesos revolucionarios. (Seguramente no faltará algún asalariado de los gobiernos populistas de la región que lo acuse de padecer demencia senil).

Una nueva propuesta para renovar la institucionalidad venezolana circula entre los movimientos sociales de ese país. La propuesta se aleja de la polarización en la que han caída las fuerzas políticas y hace énfasis en una solución independiente que no pliega al interés geopolítico estadounidense, aupado por la oposición a Nicolás Maduro, pero también cuestiona el deseo de Maduro de atornillarse en el poder.

La Unidad de Inteligencia de la revista The Economist (EIU por sus siglas en inglés) realiza una clasificación anual de los regímenes políticos en 167 países del mundo. Utiliza 60 indicadores que definen lo que denominan como índice de democracia. La clasificación tiene cuatro niveles: democracias plenas, democracias imperfectas, regímenes híbridos y regímenes autoritarios.

Inicio este artículo después de ser parte de varias movilizaciones en el mes de noviembre del 2018: la primera organizada por el movimiento indígena ecuatoriano que atravesó todo el país pidiendo al gobierno de Lenín Moreno se respete el mandato ciudadano y se prohíba las actividades mineras en las áreas previamente definidas. La segunda cuando los estudiantes se levantaron en contra del anuncio del Gobierno: reducir el presupuesto para la Educación Superior en el 2019.