Diversas son las teorías que pretenden explicar el origen del coronavirus o Covid-19: las que advierten una guerra biológica por la disputa de la hegemonía mundial, las que culpan a los excéntricos gustos gastronómicos de los pueblos asiáticos e incluso aquellas que especulan sobre la mutación premeditada de la cepa en manos de las farmacéuticas para lucrar con las correspondientes vacunas.

Pandemia es el capitalismo, no el coronavirus. No obstante, la Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de emitir una alarma que someterá al mundo entero a esa perversa ecuación comercial entre pánico y consumo. Como tantas otras veces en la historia, las gigantescas corporaciones médicas harán su agosto vendiendo mascarillas, medicamentos, tratamiento e insumos de laboratorio.