Ahora que la Organización de las Naciones Unidas ha proclamado el 2019 como el Año Internacional de las Lenguas Indígenas y que la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) ha asumido la labor de sensibilizar a la opinión pública mundial sobre los riesgos que aquellas enfrentan, se constata con gran consternación que el quichua ha ido retrocediendo más y más en las últimas décadas.

Por Véronica Yuquilema Yupanqui*

Runa warmikunapash shullushpa wañunchik” (Las mujeres runa también morimos abortando) y “Kuitzakunapash shullushpa wañunchik” (Las adolescentes runa también morimos abortando) son las consignas que mujeres kichwa han reposicionado dentro de las redes sociales y las marchas convocadas por las organizaciones feministas en Ecuador, no sólo durante estos últimos años, sino hace décadas.

Tras recorrer varias comunidades y ciudades del Ecuador durante 11 días, la relatora especial sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de Naciones Unidas Victoria Tauli – Corpuz, dijo que la Constitución del 2008 declaró que Ecuador era un Estado plurinacional y multicultural y reconoció 21 derechos colectivos de las comunas, comunidades, pueblos y nacionalidades indígenas en su artículo 57. Sin embargo, precisó que el Estado plurinacional que debía construirse en el país a través del diálogo intercultural “todavía no se ha conseguido”.

En julio de 1990, casi un mes después del primer levantamiento indígena moderno, se realizó en Quito el Primer Encuentro Continental de Pueblos Indios dentro de las actividades de la Campaña 500 años de Resistencia Indígena y Popular. La idea era rechazar las celebraciones del V centenario del llamado “Encuentro de dos mundos” que desde los Estados y gobiernos de América Latina, España y Portugal venían promoviendo.